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Grasa en los delgados puede ser más peligrosa

Escrito por: Sureya Orellana

Publicado: 6 agosto, 2012

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No siempre tener el peso ideal es sinónimo de estar saludables, ¿sabías que la grasa que se acumula alrededor de los órganos es más dañina que la que hay bajo la piel? En este artículo sabrás cómo evitarla y obtener mejor salud.

 

Vanesa mide 1,72 m y pesa 57 kg, lo que arroja un índice de masa corporal (IMS) de 19,3, ideal para una modelo publicitaria como ella y para cualquier médico que valore este resultado como indicador de salud. No obstante, le propusieron averiguar si su “composición corporal” era la idónea,  por lo que aceptó someterse al diagnóstico con imágenes de resonancia magnética que realizan los expertos del Imperial College de Londres. Gracias a esta tecnología, los especialistas pueden determinar dónde se acumula la grasa corporal en el organismo de las personas. Las imágenes tomadas a Vanessa indicaban muy poca grasa subcutánea, algo soñado por todas las mujeres, sin embargo, más de tres litros estaban acumulados en torno a su corazón, su hígado y su páncreas, e incluso entre las fibras musculares. Este es el testimonio que publicó el sitio web mujerhoy.com, que ha revelado los beneficios de este tipo de tecnología. El Dr. Jimmy Bell, quien ha dirigido el departamento de Imágenes Moleculares del Imperial College y que, desde el año 1994, ha “escaneado” a más de 800 personas con aparatos de resonancia, advierte que lo más normal hubiese sido encontrar un litro de grasa, ya que ese exceso de grasa visceral aumenta el riesgo de padecer hipertensión, diabetes de tipo 2, enfermedades coronarias y cáncer, entre ellos de seno y colon. Incluso es peor que la grasa que se acumula bajo la piel.

Falsos delgados

Son conocidos como TOFI (Thin Outside, Fat Inside), traducido como “delgado por fuera, gordo por dentro”, y hoy se sabe que reúnen más riesgos de salud, porque la grasa que se acumula alrededor de los órganos manda mensajes químicos que son capaces de producir respuestas inflamatorias y conducir a la resistencia a la insulina, la diabetes y enfermedad cardiovascular, por mencionar algunos, advierte el portal.

En el caso de Vanesa y en un altísimo porcentaje de otros casos, los expertos descubrieron que la causa de ese tipo de acumulación de grasa es debido a los estilos de vida “tóxicos”, que combinan dietas poco equilibradas y muy poca actividad física. El Dr. Bell explica que aunque se tengan pocas calorías y tener pérdida de peso, esos tipos de dieta favorecen la acumulación de grasa visceral, que hoy se sabe es más peligrosa para la salud. Con esta tecnología se demuestra que la apariencia exterior puede ser imprecisa y engañosa.

Los investigadores del Imperial Collage han revelado cómo modelos de alta costura pueden tener más grasa acumulada alrededor de sus órganos que personas con los más altos índices de masa corporal. De hecho, imágenes tomadas a luchadores de sumo con índices de masa corporal de hasta 56 mostraban muy poca grasa interna. “A pesar de que consumían hasta 5,000 calorías al día, vimos que tenían tasas bajas de colesterol, poca resistencia a la insulina y bajos niveles de triglicéridos. Su grasa estaba almacenada bajo la piel y, en contra de lo que muchos pensaban, tenían muy poca grasa visceral”, señaló el experto.

Cuestión de género 

Los resultados de las estadísticas elaboradas por el equipo del Imperial College demostraron que una media del 45% de las mujeres de entre 20 a 25 y con índices de masa corporales normales tenían un exceso de grasa interna. Pero, en el caso de los hombres el porcentaje medio llegaba al 60%. Es decir que aunque las mujeres tienen más grasa corporal que los hombres, esta se acumula mayormente en la zona de los muslos y las caderas. Las personas que acumulan la grasa en la cadera, (cuerpo de pera) tienen menos riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y diabetes que quienes acumulan la grasa en la cintura (manzana).

Por otra parte, los genes tienen también que ver con la forma en que acumulamos grasa en el organismo. Imágenes de resonancia magnética tomadas a dos hombres de la misma edad, extracción social parecida y el mismo IMC pueden mostrar, por ejemplo, que uno tiene cinco litros de grasa visceral y el otro apenas un par de litros. Y hemos visto a gente con bajo peso que llega a tener hasta siete litros, fueron algunos de los señalamientos de los expertos.

Gorditos activos más saludables

De igual forma, los cardiólogos llevan tiempo comprobando cómo las personas que son obesas pero tienen una activa física mínima diaria tienen menor riesgo de desarrollar cualquier tipo de enfermedad cardiovascular e incluso de diabetes que individuos que son delgados pero que se mantienen inactivos.

La explicación, que ya se puede comprobar gracias a las técnicas de diagnóstico por imagen, es que las personas activas almacenan la grasa corporal bajo la piel, mientras que las inactivas tienden a acumularla en torno a los órganos internos, lo cual es más peligroso.

El sitio web español, también señala que los científicos piensan cada vez más en la grasa corporal como en un órgano, que tiene un papel esencial en la producción de hormonas y de otras sustancias que afectan al estado de ánimo, la capacidad para pensar con claridad e, incluso, las posibilidades de reproducción en la mujer.  Pero, con los estilos de vida y los tipos de dieta, hoy el organismo “no sabe qué hacer” con ese exceso de calorías acumuladas en forma de grasa que nunca llegan a utilizarse, y las consecuencias son enfermedades como la diabetes, la hipercolesterolemia, la hipertensión, la enfermedad cardiovascular e, incluso, varios tipos de cáncer.

Moverse más en lugar de reducir calorías

Siempre para mantener un estado óptimo de salud, el ejercicio es una regla de oro. Hay que ejercitarse más y en cualquier momento: subir las escaleras en el trabajo, tratar de parquear más lejos de la entrada, realizar más actividades dentro de la casa. El cuerpo humano está diseñado para el movimiento, no para estar inactivo.

También hay que tratar de hacer pesas o ejercicios que aumenten la masa muscular, pues a mayor porcentaje del músculo, más eficaz es el metabolismo y existe menos riesgo de desarrollar grasa alrededor de los órganos.

Es mejor lograr el peso adecuado por medio de la actividad física y una dieta sana que no se base en la reducción de calorías. Asimismo, evitar las dietas yo-yo. Consumir más legumbres, cereales integrales, verduras y frutas, y menos harinas blancas.

Los pescados azules y frutos secos, ricos en ácidos grasos omega-3, tienen claros efectos antiinflamatorios, así que hay que tratar de integrarlos a la alimentación.

Dejar de fumar y evitar, en la medida de lo posible, el consumo de café a una taza diaria; renunciar definitivamente a las grasas trans y alimentos procesados y/o enlatados. Tener periodos de descanso y relajación, ya que el estrés aumenta la producción de hormonas tóxicas en el organismo.