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Carolina Herrera: madre e hija

Escrito por: Zoraya Meléndez

Publicado: 16 abril, 2012

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Carolina Herrera y Carolina Adriana Herrera, madre e hija trabajan juntas para llevar adelante una casa de modas que abarca exitosas líneas de perfumes, ropa y accesorios. Conoce la historia y el rol de cada una de ella tras la dinastía Herrera.

De 73 años, Carolina Herrera mantiene una figura esbelta y apariencia impecable. Carolina Adriana Herrera tiene un estilo más natural, muy neoyorquino: casual, de cabello suelto y cara lavada. Muy guapas y cómplices, aseguran parecerse bastante en el carácter aunque Carolina Herrera madre se considera más divertida y menos nerviosa que su hija. Mientras que Carolina Jr. piensa que la mayor diferencia entre ambas es que su madre es mucho más clásica a la hora de vestir, en su forma de pensar y de vivir, pero que logran entenderse y complementarse a la perfección.

Encantadas con poder trabajar juntas aunque en lugares diferentes, Carolina Herrera hija reconoce haber estado en el lugar idóneo en el momento oportuno para comenzar a trabajar en la firma de su madre Carolina Herrera . “Fue en el año 1996,  la empresa preparaba el lanzamiento del segundo perfume CH 212. Querían algo radicalmente distinto al primero, moderno y joven. Pensaron en mí para que me involucrase con ideas, porque mis otras hermanas estaban casadas o estudiando, y yo era la que andaba por casa”, relató con humildad.

Legado Carolina Herrera

Carolina Herrera o María Carolina Josefina Pacanins y Niño, su nombre real, nació el 8 de enero de 1939, en Venezuela en el seno de una familia acomodada, en la que le enseñaron a apreciar la alta costura. Casada en segundas nupcias con el aristócrata Reinaldo Herrera, tuvo cuatro hijas.

Ella empezó su carrera como diseñadora en 1981 a los 42 años de edad cuando decidió mudarse con su familia de Venezuela a New York  para presentar su primera colección moda. Tras recibir una reacción muy positiva creó Carolina Herrera, Ltd.

En 1986 hizo sus primeras creaciones para novia y en 1988 salió a la venta su primer perfume. Para 1991 fue galardonada por la asociación norteamericana de Diseñadores Hispanos, con el premio a una década de creación artística.  Seis años después, la infanta doña Pilar le entregó la medalla de oro del Spanish Institute de Nueva York.  En 2008 por su exitosa trayectoria ganó el premio CFDA (Council of Fashion Designers of America). “Adoro la idea de elegancia y complejidad, tanto si se trata de una prenda de vestir, como de un perfume, lo complejo debe aparentar simple”, dice Carolina Herrera.

La revista People destaca que el imperio comercial de Herrera está valorado en 400 millones de dólares, incluye ropa,  fragancias y accesorios. Las ventas se realizan por todo el mundo (EE.UU., Suramérica, Europa, Oriente Medio y el Lejano Oriente). “Comencé haciendo esto porque me encantaba la moda, pero no tenía ni idea de dónde iba a llegar. ¡Solo puedo decir que soy muy afortunada por haber tenido una madre que me inculcase tanta disciplina y determinación!”, expresa la diseñadora.

 

Carolina Herrera Jr.

Carolina Adriana Herrera Pacanins de Baez  nació en Caracas el 28 de agosto de 1969. Es la tercera de las cuatro hijas de Carolina Herrera. Por años se ha hablado de ella por su colaboración con los perfumes Carolina Herrera y porque los paparazzi y las revistas informan a menudo sobre su vida privada en España, donde vive desde hace años con su esposo el ex torero Miguel “El Litri” Báez y sus tres hijos pequeños: Olimpia, Miguel y Atalanta.

Es moderna, muy segura de sí misma y tiene el sentido del humor y la inteligencia rápida que ha heredado de su madre. Ella no sigue exactamente todos los pasos de su madre, pues su hermana Patricia es quien trabaja día a día con Carolina en New York, pero está muy involucrada en el mundo de la moda y desde España sigue pendiente de todo lo relacionado con los perfumes de la marca Carolina Herrera, de la cual es oficialmente la directora creativa.

Aunque está envuelta en este rubro de negocios,  no le gusta que le llamen diseñadora ni perfumista, más bien describe su rol como: una persona creativa que sabe lo que le gusta que está detrás de un equipo que convierte una esencia en realidad.

“Empecé en el negocio cuando mi madre comenzó a hacer la fragancia 212. Ella me pidió que le diera ideas porque quería sacar esta nueva fragancia. Solo existía el clásico Carolina Herrera; y yo, a manera de pasantía, creé otro, inspirado en el dinamismo, la fuerza, la energía y la diversidad de Manhattan, Nueva York. Me encantó la experiencia. Nunca entré pensando quedarme, era un proyecto de verano. Pero luego del lanzamiento, que fue muy divertido, porque fue mundial, fueron saliendo ideas y me fui envolviendo hasta terminar trabajando en la empresa de mi madre. Cada año me pasa lo mismo, hay algo que me llama a seguir quedándome, y entonces, en realidad, no sé cuántos más voy a estar”, asiente. 

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    que bonito reportaje, me ilustro mucho.